La dieta antienvejecimiento


El concepto anti-aging aplicado a la alimentación empieza a principios de la década de los 90, cuando se fundó la primera academia de medicina anti-aging en Estados Unidos: la American Academy of Antiaging Medicine.
El envejecimiento biológico está directamente relacionado con procesos de oxidación molecular producidos por los radicales libres, átomos o moléculas inestables altamente reactivos que atacan los enlaces de proteínas de los tejidos.
La adopción de una serie de hábitos de vida saludables (dieta, ejercicio, cuidados estéticos) que minimicen la producción de los radicales libres. En esto se basa la medicina “anti-aging”.
Comer poco y bien
La alimentación es la base de cualquier plan anti-aging. Comer correctamente y acompañarlo de
Una buena hidratacion proporciona energía celular y favorece la reconstrucción molecular.
Casi todos los programas antiedad incluyen suplementos de vitamina C y E, magnesio, cromo y betacaroteno
Otros de los pilares básicos de la alimentación anti-aging son las calorías. Algunos expertos afirman que la reducción de la dieta diaria es el camino para que el hombre llegue a tener una buena vejez, algo que demuestra la población asiática: comer pequeñas cantidades alarga la vida. Hay que comer de todo, haciendo cuatro ingestas diarias, pero moderadas en cantidad, incluso algunas, como la cena, frugales. Comer un 40% menos pero de todo retrasa el envejecimiento, ya que frena la pérdida de los niveles de DHEA u hormona del crecimiento, la responsable del envejecimiento.
Respecto a las grasas y proteínas, hay que controlarlas (las legumbres son una magnífica fuente de proteínas saludables). Es importante consumir carnes magras, huevo, clara de huevo y quesos descremados que nos aportan proteínas de buena calidad
La herencia genética condiciona sólo en parte cómo nos hacemos mayores, el resto depende en una buena medida de nosotros. Comer bien no sólo cuida tu aspecto y tu salud física, sino la mental.
Limitar las harina refinadas como productos de panadería, pan galletitas ,snac
 Las principales sustancias anti-aging son:
Vitaminas: son los elementos antioxidantes por excelencia, sobre todo las vitaminas A (pescado azul, leche, frutas y vegetales anaranjados), C (cítricos y vegetales) y E (aceite de oliva y girasol, frutos secos, trigo, maíz, melón).
Minerales: como el zinc y muy especialmente el selenio (carnes, mariscos, leche, cereales integrales y verduras).
Polifenoles y, dentro de éstos, los flavonoides, son poderosos antioxidantes. Los flavonoides no son más que los colorantes de los vegetales, presentes en las más vistosas frutas y verduras. Los encontrarás en el té verde, el chocolate (mejor cuanto más porcentaje de cacao), el vino, las verduras y frutas rojizas (frutos del bosque, fresas, remolacha, etc.).

Zanahoria
Los pigmentos que se encuentran en frutas y verduras de color rojo y naranja se llaman beta-carotenos, y ayudan a luchar contra el envejecimiento mediante el aumento de la producción de colágeno, que mantiene la piel firme.

 Pescado
Los pescados azules como el atún y el salmón, aportan buena dosis de  omega-3, un ácido graso que nos ayuda a humectar la piel seca y a prevenir las arrugas. Estos alimentos, además, reducen significativamente la inflamación y otras respuestas inmunológicas a los rayos solares que degradan el colágeno de nuestra piel.

. Naranja
Las personas que ingieren una considerable cantidad de vitamina C tienen menos arrugas y su piel se mantiene hidratada.  Como otros cítricos, esta sustancia es un poderoso antioxidante que puede dejar inactivos a los radicales libres que dañan tus células.

 Té verde
El té verde ha sido usado por miles de años como una bebida terapéutica que promueve la longevidad y la buena salud.
      El yogurt es rico en calcio, por lo tanto ayuda a fortalecer los huesos y eso nos mantiene    alejados de la osteoporosis. Y como tiene “bacterias de las buenas” nos ayuda a mantener sano el sistema digestivo, disminuyendo el riesgo de cualquier complicación o enfermedad intestinal. El yogurt contiene también probióticos que mantienen equilibrado el balance de microbios adentro del intestino.
 Tomate y palta El  tomate ayuda a proteger tu piel del daño del paso del tiempo en general. El tomate contiene vitaminas C y A. La palta también contiene vitamina E y Omega 3, que ayudan a reparar las toxinas del organismo y a vivir más.
 Kiwi y melón
El kiwi además neutraliza los radicales libres asociados con el cáncer y las enfermedades cardíacas. Y refuerza la incorporación de potasio y vitamina C, más que las que encontramos en las bananas y naranjas. El kiwi también es muy bueno para la piel.

Lic Liliana Grimberg
Nutricionista Dietista MAT 978
Coordinadora del Área de Nutrición del CTMR
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